Lunes de Pascua, SEMANA SANTA 2020 #yomequedoencasa

CAMINO DE EMAÚS

Lc 24,13-35

Aquel mismo día, dos de ellos iban camino de una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén y conversaban de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero algo en sus ojos les impedía reconocerlo. Él les preguntó:

— ¿Qué conversación es esa que os traéis por el camino?

Se detuvieron cariacontecidos, y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:

— ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no se ha enterado de lo ocurrido estos días en la ciudad?

Él les preguntó:

—  ¿De qué?

Le contestaron:

—Lo de Jesús Nazareno, profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel. Pero, además de todo eso, con hoy son ya tres días que ocurrió. Algunas mujeres de nuestro grupo nos han dado un susto fueron muy de mañana al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Volvieron contando que habían visto una aparición de ángeles que les han dicho que estaba vivo. Y algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron tal y como habían dicho las mujeres. Pero a él no le vieron.

Entonces Jesús les replicó:

— ¡Qué torpes sois y qué lentos para creer en todo lo que dijeron los profetas! ¿No tenía el Mesías que padecer todo eso para entrar en su gloria?

Y tomando pie de Moisés y los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Cerca ya de la aldea donde iban, hizo ademán de ir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo:

—Quédate con nosotros, que está atardeciendo y el día va ya de caída.

Él entró para quedarse con ellos. Estando recostado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo ofreció. Se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció de la vista. Entonces se dijeron uno a otro:

— ¿No estábamos en ascuas mientras nos hablaba por el camino haciéndonos comprender la Escritura?

Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron a los once con los demás compañeros, que afirmaban:

—Realmente, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.

Ellos, por su parte, contaron lo acaecido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.”