SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

“El Señor viene, viene a nuestra vida como Libertador, viene a librarnos de todas las esclavitudes exteriores e interiores. Es Él quien nos indica el camino de la fidelidad, de la paciencia y de la perseverancia, porque a su llegada, nuestra alegría será plena. Dios ha entrado en la historia para liberarnos de la esclavitud del pecado, ha puesto su tienda en medio de nosotros, para compartir nuestra existencia, curar nuestras llagas, vendar nuestras heridas y donarnos vida nueva. La alegría es el fruto de esta intervención de salvación y de amor de Dios” (Papa Francisco. Ángelus, 11-de diciembre de 2016)

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

Recibimos tus llamadas
a “preparar el camino”.
Esperamos celebrar
un “Gran Encuentro Contigo”.
Tú, Señor, caminarás
gran parte del recorrido,
pero quieres que nosotros
andemos “cuatro pasitos”.
Primero: Que nos fijemos
en tu “ternura de Niño”,
que veamos en tu rostro
la imagen de un Dios Amigo.
Segundo: Que te dejemos
“enderezar lo torcido”,
que puedas sembrar amor
donde crece el egoísmo.
Tercero: Que renovemos
las “promesas del Bautismo”,
que te elijamos a Ti,
olvidando a nuestros ídolos.
Señor, con fe te rezamos:
Somos pobres, Tú eres rico.
¡Ven a nacer en nosotros
y llena nuestro vacío!
Y cuarto: Que renunciemos
a un frustrante “consumismo”:
que llena el corazón de “cosas”
y a Ti no te deja sitio.
(Compuso estos versos: José Pérez Benedí)