TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

 

La tercera semana del Adviento  está marcada por la ALEGRÍA. La alegría de saber que el Señor ya está cerca. «Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios» decía Isaías. «Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador,” decía María. «Estad siempre alegres», decía Pablo. Dios está cerca en todos los sentidos. No sólo tenemos derecho a estar alegres, sino que tenemos la obligación de ser alegre.

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

Un hombre llamado Juan

fue enviado desde el cielo

como heraldo de Jesús

para ser su “mensajero”.

Juan era solo una voz

que gritaba en el desierto:

“El Señor viene a nosotros

allanadle los senderos.

Yo soy un fiel “precursor”,

testigo de luz, su siervo.

Quien viene detrás de mí

es el Señor verdadero.

Recordamos sus palabras

En este tiempo de Adviento.

Hoy Jesús sigue viniendo.

Se acerca su Nacimiento.

Él es nuestro Salvador,

Ungido de Dios, Maestro,

Médico, Liberador,

Novio feliz, Jardinero.

¡Ven, Señor!, necesitamos

la caricia de tus dedos,

el gozo de tu Palabra,

el perfume de tus besos.

( José Javier Pérez Benedí)