Tiempo de Cuaresma

Hoy, miércoles de ceniza, comenzamos la Cuaresma. Se nos habla de cuarenta días que nuestros antepasados caminaron por el desierto, buscando un lugar mejor, para encontrarse con Dios. Para nosotros serán cuarenta días para caminar al encuentro de nuestro amigo Jesús. El tiempo que nos resta de aquí hacia su muerte y su resurrección. Es tiempo de estar con nuestro amigo. De acompañarle y de hablar mucho con él.

La Cuaresma es de tiempo de cambiar nuestras cosas malas, para ser mejores. Por eso hay que prepararse durante cuarenta días. ¿Y qué vamos a hacer durante estos días? Pues lo primero de todo es pararse y mirar qué funciona mal en nuestra vida. Por ejemplo, las mentiras, los insultos, la pereza, la desobediencia… Pero también es un tiempo estupendo para orar a Dios, para tener ratitos donde yo le cuento cosas y él me responde con su Palabra. Y por último, es un tiempo también para hacer algo por alguien que puede estar necesitando de nuestra ayuda y cercanía.

Cada curso, desde los más pequeños hasta los mayores del colegio, han tenido su momento de celebración en la capilla de nuestro centro. En este tiempo de oración han podido conocer mejor a Jesús y el mensaje que nos invita a vivir. También han conocido e interiorizado el significado de las “cenizas”: simbolizan todo lo efímero, lo pasajero, lo que no vale, lo que no cuenta, lo que se “deshace” con el paso del tiempo.

Este año, sin embargo, este símbolo ha sido sustituido por otro que también nos recuerda lo frágiles que podemos llegar a ser: EL GEL, que a lo largo de todos estos meses se ha convertido en una parte de nuestras vidas, y que nos mantiene a salvo del Covid-19, la enfermedad que ha originado un cambio tan grande en nuestras vidas.

Este año trabajaremos la Cuaresma entrando  en comunicación más profunda con Dios. Aprenderemos a ser móviles en las manos de Jesús, sentir que lo inteligente en este tiempo será ponernos en manos de Jesús y dejarle actuar en nosotros.

¡Feliz Cuaresma!