Un aprendizaje diferente en Santander

Hoy, como todos los días, nos han despertado con música para empezar la jornada con energía.  Antes de ir a desayunar, ya dejamos nuestras maletas preparadas para aprovechar nuestra última mañana aquí todo lo posible. Primero empezamos con un juego de preguntas con nuestros monitores, donde nuestra memoria y capacidad oral en inglés nos ayudaron a conseguir “MaX OK”, nos gustó mucho porque además de repasar vocabulario aprendimos datos y curiosidades sobre diferentes países alrededor del mundo. A continuación, fuimos a nuestra zona del albergue a elaborar documentos que nos ayudarán a recordar esta actividad para siempre. Los de 5º escribimos un periódico con noticias sobre diferentes cosas que hemos hecho y aprendido durante estos días y, los de 6º realizamos un diario personal anotando lo que más nos ha llamado la atención y lo que nuestros monitores nos han enseñado. Tras guardarlo en nuestras mochilas, volvimos a reunirnos por grupos para dar las últimas pinceladas de la temática general del campamento, una dinámica que nos ha permitido participar, cooperar, aprender y avanzar a todos los grupos, algo que nos ha dejado con muy buen sabor de boca.

Después de comer, cogimos el autobús no sin antes despedirnos de todos los que nos han ayudado, enseñado, acompañado y dado tanto cariño durante nuestra estancia. Ha sido increíble la atención, profesionalidad y paciencia que nos han brindado, y el abrazo que nos habéis dado en el autocar lo llevaremos en nuestro corazón para siempre.

Queremos dar gracias a todos los que lo han hecho posible, en especial, a nuestra directora, Verónica, que propuso, apoyó desde el minuto uno y puso en marcha esta actividad que promueve una enseñanza de calidad y un aprendizaje de la lengua inglesa, entre otras muchas cosas, de una manera real ya que los monitores, nativos, nos animaban a participar en conversaciones sobre diferentes aspectos del día a día. También al claustro de profesores por adaptar sus clases durante este período para que los compañeros que se quedaron no perdieran el ritmo escolar, y, por supuesto, a nuestras familias por la confianza en el colegio una vez más.

Decimos adiós al Albergue Max con una mezcla de sentimientos, con mucha alegría por reencontrarnos con nuestros seres queridos, pero también con mucha pena porque estos cinco días participando en la inmersión lingüística ha sido una experiencia que nunca olvidaremos.

See you soon!