La semilla germina y crece sola

Quien conoce el Antiguo Testamento, advierte que esta parábola recoge una comparación de Ezequiel modificándola radicalmente. Este profeta se dirige a los judíos de su tiempo, desanimados por tantas desgracias políticas, económicas y religiosas. Para infundirles esperanza, compara al pueblo con un árbol. Pero no con el modesto arbolito de la mostaza, sino con un majestuoso cedro, del que Dios arranca un esqueje para plantarlo «en un monte elevado, en la montaña más alta de Israel». Todo es grandioso en Ezequiel; en el evangelio, todo es modesto. Pero el resultado es el mismo: en ambos árboles pueden anidar los pájaros. La comparación de Ezequiel recuerda la imagen de una iglesia universal dominante, grandiosa, respetada y admirada por todos. La de Jesús, una comunidad modesta, sin grandes pretensiones, pero alegre de poder acoger a quien la necesite. (J.L. SICRE)

 

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Ez. 17,22-24.  2ª Lectura: 2Cor. 5, 6-10

 

EVANGELIO

San Marcos (4,26-34):

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha.» Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla demostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra.» Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

REFLEXIÓN

Dos parábolas de Marcos que son dos joyas. La primera nos habla de la “gratuidad” y la segunda de la “importancia de lo “pequeño”. Dios es puro don, y no se puede comprar con nada. Por otra parte, a Dios le tira “lo pequeño, lo que no cuenta, lo humilde, lo sencillo”. También Dios tiene derecho a tener sus caprichos.

 

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

Es una bella parábola

que a los creyentes invita

a una gran “serenidad”,

y confianza infinita.

La “responsabilidad”

es condición exigida

para recibir el Reino

de Dios, que nos da la vida.

Pero el Reino es “una gracia

de Dios”, del todo gratuita.

Siempre hay Alguien invisible,

que nos protege y nos cuida.

Los creyentes descansamos

en esas “manos divinas”,

dispuestas para la ayuda,

el consuelo y la caricia.

El Reino siempre es regalo,

un don de categoría,

que el Padre Dios nos da gratis,

porque amar es su manía.

La parábola destaca

la gran fuerza y la energía

de la semilla que, SOLA,

crece, grana y fructifica.

El Reino es “poder de Dios”,

la más rica alternativa.

Sólo espera que nosotros

le demos la bienvenida.

(Estos versos los compuso José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

El mejor Premio fue poder compartirlo.

Hace ya más de un año que el jurado de la XI Edición del Festival Nacional de Clipmetrajes de Manos Unidas nos premió con el segundo puesto en la categoria de Educación Primaria. El premio, como todo lo que aconteció hace un año, quedó filtrado por la terrible pandemia que nos azotó y, aunque orgullosos y emocionados, esta situación diluyó la ceremonia de los ganadores y aplazó la entrega de alguno de los premios.

Pero el premio nos llegó el pasado martes en forma de una actividad maravillosa con los animales como protagonistas. La empresa Vorwaerts fue la encargada de realizar este taller. Desde el primer momento, esta empresa experta en organizar actividades de ocio y tiempo libre, y que, además, ofrece la posibilidad de hacerlo con la inmersión en inglés o alemán, nos ofreció una experiencia increible. Y siendo justos, tenemos que agradecer con mucha intensidad la desinteresada ampliación del taller que incluía el premio. Lo ganado incluía un taller solo para la clase que participó en el festival. Pero Ana y Jaime, los responsables del taller, nos regalaron 4 talleres más para que TODOS LOS ALUMNOS de educación primaria pudieran disfrutar de la experiencia.

GRACIAS de CORAZÓN Vorwaerts

 

Y por supuesto también nos gustaría dar las gracias a Manos Unidas por ofrecernos la posibilidad de seguir manteniendo nuestros sueños e ilusiones con sus programas educativos.

 

Aquí os dejamos unas cuantas fotos del genial taller:

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

“Tomad, esto es mi cuerpo”

Hoy es la Solemnidad del Corpus Christi, uno de los días más gozosos y festivos del calendario litúrgico. Celebrando con amor la Eucaristía y adorando con fervor el Cuerpo del Señor, la Iglesia manifiesta este domingo su fe en la presencia real y verdadera de Jesús en este “sacramento admirable”. La Eucaristía es el sacramento del inmenso amor del Señor en el que se conmemora su Pascua salvadora; es el Sacramento que vivifica, alimenta y fortalece nuestra existencia cristiana. Vivir de la Eucaristía y vivir la Eucaristía, con todo lo que ello implica, es el compromiso que renovamos en este hermoso día “que reluce más que el sol”, como rezara el refrán popular.

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Ex. 24,3-8.  2ª Lectura: Heb. 9,11-15

EVANGELIO

Mc. 14, 12-16.22-26.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí». Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua…. Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo».3Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que  beba el vino nuevo en el reino de Dios». Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

El significado de esta fiesta, en verso, suena así:

Celebramos hoy la fiesta

del Cuerpo y Sangre de Cristo:

Su presencia entre nosotros

en forma de pan y vino.

En la Cena de la Pascua

se sirvió de estos dos signos:

Nos dio su “Sangre” en el vino

y en el pan, su “Cuerpo herido”.

Con el pan y con el vino

Jesús se expresó a sí mismo:

Un vino de gratuidad

y el pan de nuestro servicio

Alrededor de tu mesa

en la cruz del sacrificio.

Somos para los hermanos

vino nuevo, pan de trigo:

nos sentamos hoy contigo.

Tú eres, Señor, nuestro pan

y nosotros tus mendigos

Toda su vida entregada

por amor a sus amigos

Con estos signos de amor

Jesús nos marcó un camino:

Nuestra vida es “comunión”,

pan y vino compartidos.

Al comulgar con Jesús

sellamos el compromiso

de entregar también la vida

(Estos versos los compuso José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén