Charla “Riesgos de Internet”

Nuestros alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria, han recibido esta mañana una charla online por parte de la Policía Nacional: Riesgos de Internet, dentro de su “Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entorno”.

Mediante esta charla, la Policía Nacional tiene como objetivo dotar a los niños de las habilidades necesarias para navegar seguros en Internet y así poder prevenir y erradicar riesgos asociados a las nuevas tecnologías.

Nuestros alumnos estuvieron muy atentos durante el tiempo de explicación, y resolvieron todas las dudas que les surgieron.

¡Prevenir es la solución!

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

A los ocho días llegó Jesús

Cada uno de nosotros tenemos dentro de nuestro corazón un “Tomás incrédulo”. Queremos un Cristo terreno, que siga caminando por nuestras calles y plazas, a quien podamos ver con nuestros ojos carnales. Y, al morir, deseamos meter nuestros dedos en sus llagas. Estamos bien en el Viernes Santo y no queremos que el calendario pase hoja. Tiene que ser el Espíritu Santo el que nos empuje a la Pascua, a la Resurrección, a la Luz, a la Nueva Vida. A la felicidad sin fin. ¿Por qué nos cuesta tan poco creer en las malas noticias y nos cuesta tanto aceptar la más grande, la más maravillosa, la más interesante de todas las noticias?

EVANGELIO

 Jn. 20, 19-31

 Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre Palabra del Señor.

 

El evangelio de hoy, en verso, suena así:

Reconocemos, Señor,

que somos un fiel reflejo

de tus discípulos tristes,

cobardes, llenos de “miedo”.

Habitamos en un mundo

de increencia y desconcierto.

Por ser creyentes, sufrimos

olvidos, burlas, desprecios.

Señor, entra en nuestra casa,

salúdanos, ponte en medio.

Llénanos, con tu presencia,

de paz y de gozo inmenso.

Muéstranos tus pies y manos,

tu costado roto, abierto…

Son tus lecciones de amor,

tu testamento, Maestro.

Como hiciste con Tomás,

ven, Señor, a nuestro encuentro.

Que nuestras dudas se quemen

en tus llagas, sol y fuego.

Que te digamos con fe,

con gratitud, en silencio:

“Señor mío y Dios mío”.

Creo en Ti. Tú no estás muerto.

Haz que nosotros seamos

“testigos” de tu Evangelio.

Arropados por tu Espíritu,

anunciaremos tu Reino.

(Autor de los versos: José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN MIENTRAS DURA LA PANDEMIA.

 Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad.

Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

CUARESMARTPhone 2021: “CONECTA CON JESÚS

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”

Nuestra muerte para siempre es totalmente impensable desde el amor que Dios nos tiene. Un Padre quiere vivir siempre con sus hijos y desea que éstos vivan siempre felices. Me parece totalmente fuera de lógica que Dios Padre nos entregue a su propio Hijo, viva con nosotros, sufra con nosotros, muera en una Cruz y después se vaya al cielo dejando   las cosas tan mal como antes de venir. La lógica del amor pide que vivamos con Dios para siempre. Nos ha comprado con un precio demasiado caro. A nosotros sólo nos queda acepar de corazón el regalo de Dios y agradecerlo.

TEXTOS BÍBLICOS

EVANGELIO

Jn. 12,20-33

Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; 21estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús». 22Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. 23Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. 24En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. 25El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. 26El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. 27Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: 28Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo». 29La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. 30Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. 31Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. 32Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». 33Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

Con la intención de vivir

en actitud de servicio,

queremos «verte», Señor,
y ser tus fieles testigos.

Muchas veces te miramos

con ojos tristes, sin brillo.
No anda nuestro corazón
al compás de tus latidos.

Hoy, nos recuerdas, Señor,
tu modo de ser, tu estilo

de morir y dar la vida

como fiel «grano de trigo».

Señor, si no muere el grano,
se queda solo y vacío.

Pero si muere en la tierra,
en el fruto, sigue vivo.

Al morir, Señor, en cruz,
por amor, has florecido
en una espiga, que ofrece

los «nombres» de tus amigos.

Nosotros, con fe, queremos
seguir, Señor, tu camino.
Nunca le pesa la cruz

al que está de amor herido.

Del trigo sale la harina

Al molerlo en el molino.

Haznos, Señor, pan de amor

Para pobres y mendigos.

(Compuso estos versos José Javier Pérez Benedí).

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén