CUARTO DOMINGO DE PASCUA

“En tiempo de Jesús, los pastores tenían mala fama. El oficio de pastor estaba en las listas de “oficios despreciados”. Porque tenían fama de tramposos y ladrones (J. Jeremías). El contraste es Jesús, que considera a las ovejas como algo tan suyo que por ellas se deja la vida. Es más, también siente como suyas las “otras ovejas” que llenan el ancho mundo” (P. Castillo).

TEXTOS BÍBLICOS

 1ª Lectura: Hech. 3,13-15.17-19       –      2ª Lectura: 1Jn. 2,1-5

EVANGELIO

 Jn. 10,11-18

 «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño   de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

 

 REFLEXIÓN

Tal vez la mejor explicación al evangelio de hoy sea el salmo 23: El Señor es mi Pastor. En realidad nos habla de Yavé bajo dos imágenes: Dios como Pastor y Dios como Anfitrión. Dos imágenes que recorren la experiencia del Pueblo. El Señor guía al pueblo por el desierto como un rebaño, dándole agua, comida y reposo. (Vida nómada). Al llegar a la tierra prometida (vida sedentaria) le recibe como Anfitrión en su tierra. Veamos la primera parte. Especiales sensaciones que despierta:

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASI

 ¡Cómo nos gusta rezarte

con el salmo de alabanza:

“El Señor es mi Pastor

y con Él nada me falta”

Eres, Señor, Buen Pastor

y con amor nos regalas praderas de hierba fresca con el Pan de tu Palabra. Eres, Señor, Buen Pastor

y nuestras fuerzas reparas

en las fuentes de agua viva

que brotan de tus entrañas. Eres, Señor, Buen Pastor.

Con el sol cada mañana,

nos llamas por nuestro nombre

y seguimos tu llamada.

Eres, Señor, Buen Pastor.

En las oscuras cañadas

nos libras de los peligros,

con tu cayado y tu vara.

Eres, Señor, Buen Pastor.

Tú siempre nos acompañas

. Das la vida por nosotros.

La gratuidad es tu marca.

A Ti, Señor, Buen Pastor,

con gozo te damos gracias.

Por muchos años sin término viviremos en tu casa.

(Estos versos los compuso José Javier Pérez Benedí)

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

 Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad.

Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén