FIESTA DEL CORPUS CHRISTI

“Tomad, esto es mi cuerpo”

Hoy es la Solemnidad del Corpus Christi, uno de los días más gozosos y festivos del calendario litúrgico. Celebrando con amor la Eucaristía y adorando con fervor el Cuerpo del Señor, la Iglesia manifiesta este domingo su fe en la presencia real y verdadera de Jesús en este “sacramento admirable”. La Eucaristía es el sacramento del inmenso amor del Señor en el que se conmemora su Pascua salvadora; es el Sacramento que vivifica, alimenta y fortalece nuestra existencia cristiana. Vivir de la Eucaristía y vivir la Eucaristía, con todo lo que ello implica, es el compromiso que renovamos en este hermoso día “que reluce más que el sol”, como rezara el refrán popular.

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Ex. 24,3-8.  2ª Lectura: Heb. 9,11-15

EVANGELIO

Mc. 14, 12-16.22-26.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí». Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua…. Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo».3Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que  beba el vino nuevo en el reino de Dios». Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

El significado de esta fiesta, en verso, suena así:

Celebramos hoy la fiesta

del Cuerpo y Sangre de Cristo:

Su presencia entre nosotros

en forma de pan y vino.

En la Cena de la Pascua

se sirvió de estos dos signos:

Nos dio su “Sangre” en el vino

y en el pan, su “Cuerpo herido”.

Con el pan y con el vino

Jesús se expresó a sí mismo:

Un vino de gratuidad

y el pan de nuestro servicio

Alrededor de tu mesa

en la cruz del sacrificio.

Somos para los hermanos

vino nuevo, pan de trigo:

nos sentamos hoy contigo.

Tú eres, Señor, nuestro pan

y nosotros tus mendigos

Toda su vida entregada

por amor a sus amigos

Con estos signos de amor

Jesús nos marcó un camino:

Nuestra vida es “comunión”,

pan y vino compartidos.

Al comulgar con Jesús

sellamos el compromiso

de entregar también la vida

(Estos versos los compuso José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén