¿Por qué tenéis miedo?

La imagen de una barca zarandeada por las olas y a punto de naufragar ha sido una imagen muy corriente para describir las distintas situaciones difíciles por las que ha atravesado la Iglesia. Nos toca a cada época detectar y analizar el tipo de tempestad que nos toca afrontar. En este momento del Corona-Virus la Iglesia debe estar muy sensible a esta terrible tempestad que azota a toda la Humanidad. Y debemos ayudar a la humanidad a dar respuestas auténticas y valientes desde nuestra fe.

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Job. 38,1.8-11 2ª Lectura: 2Cor. 5,14-17

EVANGELIO

Mc. 4,35-41.

Aquel día, al atardecer, les dice Jesús: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole:

«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: « ¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

Todas las “cunas”, Señor,

tienen la forma de “barca”.

Por el “mar de nuestra vida”

remamos hacia la playa.

Este mar se enfada a veces

y provoca las borrascas.

“Mar y mal” se identifican,

habitan la misma casa.

Ante el “mal”, el Evangelio

presenta caras contrarias.

Los discípulos se asustan,

Jesús mantiene la calma.

Jesús puso en el Dios Padre

su corazón, su confianza.

Por eso, duerme en la popa,

recostado en la almohada.

Los discípulos miedosos,

al no tener fe, fracasan.

Esperan la salvación

sólo por arte de magia.

También, Señor, a nosotros

el miedo nos acobarda.

Nos cuesta creer en Ti,

vivir según tu Palabra.

Señor, te ofrecemos himnos

de gratitud y alabanza.

Perfuma, Tú, nuestra vida

con la flor de la esperanza.

(Compuso estos versos José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén