SANTÍSIMA TRINIDAD

 

Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del  Espíritu Santo

INTRODUCCIÓN

Cuando éramos niños nos explicaban este misterio con aquella anécdota que se cuenta de San Agustín. Mientras paseaba por la playa pensando en este misterio, se le apareció un ángel, en forma de niño. Le pregunta Agustín: ¿qué haces ahí? Le contestó: estoy tratando de trasvasar toda el agua del mar a este pocito que yo he hecho en la arena. ¡Eso es imposible! Pues más imposible es que tú puedas entender el misterio de la Trinidad. Me sirve ese ejemplo con tal de que ese Misterio no sea para la cabeza sino para el corazón. Es imposible comprender lo que Dios nos ama. Es un misterio, pero un misterio de amor. Un mar inmenso de amor que nos rebasa, nos trasciende y nos inunda.

 

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Dt. 4,32-34.39-40 2ª Lectura: Rm. 8,14-17.

 

EVANGELIO

Mt. 28,16-20

Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

REFLEXIÓN

Gran misterio. El misterio es lo que nos rebasa, nos supera, nos trasciende, está por encima de nosotros. Pero es misterio de amor. Un Dios que arde en tres llamaradas de amor. Es propio de nuestra religión. Dios no es un ser solitario sino solidario. Dios es apertura, donación, diálogo, hogar, familia. Dios es éxtasis de amor. Y es el modelo de todo diálogo y de todas las relaciones humanas. Estamos hechos a imagen de Dios-Trinidad. Y nos realizamos en la vida en la medida en que sabemos imitar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Este evangelio, en verso, suena así

En esta fiesta solemne

adoramos en silencio,

al Padre, al Hijo, al Espíritu,

Dios Trinidad, Dios “misterio”.

Creemos que Dios es PADRE.

Creador de tierra y cielo,

origen primero, centro

y meta del Universo.

Confesamos que Dios Padre

envió a su Hijo Unigénito.

encarnado en Jesucristo,

nuestro Pastor y Maestro.

Con la fuerza del ESPIRITU

nos anunció el Evangelio:

Dios es Padre. Todos somos

sus hijos, sus herederos.

Bautizados en su nombre,

sale Dios a nuestro encuentro,

como Padre, Hermano, Amigo,

abrazo, caricia y beso.

Dios estará con nosotros

hasta el final de los tiempos.

Con su presencia vivimos

con gran paz, sin ningún miedo

Dios Padre, te bendecimos.

Hijo de Dios, te queremos.

Espíritu Santo, gracias

Por brindarnos tu consuelo

 

(Compuso estos versos José Javier Pérez Benedí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad.

Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén