VII DOMINGO DE PASCUA: ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Al evangelio original de Marcos se le añadió en algún momento un apéndice donde se recoge este mandato final de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». El Evangelio no ha de quedar en el interior del pequeño grupo de sus discípulos. Han de salir y desplazarse para alcanzar al «mundo entero» y llevar la Buena Noticia a todas las gentes, a «toda la creación». Nadie sabe cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo, pero, difícilmente será «clonación» del pasado.  El Evangelio tiene fuerza para inaugurar un cristianismo nuevo (J.A. Pagola).

 

TEXTOS BÍBLICOS

1ª Lectura: Hech. 1,1-11.      2ª Lectura: Ef. 1,17-23.

 

EVANGELIO

Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «le al mundo entero y   proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.  A los que crean, los acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño.  Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

 

Este evangelio, en verso, suena así:

Al festejar tu Ascensión

celebramos tu victoria,

tu vuelta al Padre, Señor,

vestido de luz y gloria.

Tu Ascensión es colofón,

una preciosa corona

a tu vida de servicio,

de amor y misericordia.

Tu fiesta, Señor, nos llena

de esperanza jubilosa.

Subes como novio al cielo

para esperar a la esposa.

Mientras tanto, nos encargas

una misión salvadora:

anunciar la Buena Nueva

con palabras y con obras.

Quieres que, con fe y amor,

sigamos tu trayectoria:

quitar los cardos del mal,

sembrar el mundo de rosas.

Con tu Espíritu seremos

“luz, Señor, entre las sombras,

en vez de murallas, “puentes”,

frente a las armas, “palomas”.

Que impregnemos nuestras manos

del frescor de tus

Así, Señor, sanaremos

las llagas de las personas.

(Compuso estos versos José Javier Pérez Vendí)

 

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor unidad, y nos conceda su paz. Amén